Carpenters Regional Council Says: Mobilize to Stop Racist and Fascist Threats

Mobilize Labor to stand against racist and fascist hate groups. Whereas, there has been a sharp increase in racist and anti-immigrant attacks across the country in recent days, and Whereas, numerous hate groups have stated that they will stage menacing provocations in many areas, including the Pacific Northwest, and Whereas, groups like the KKK and other racist organizations represent a deadly threat to African Americans, Latinos (and other people of color), immigrants, Muslims, Jews (and other marginalized religious groups), LGBTQ, among many others, and represent a threat directly to the members of this Union, and the labor movement as a whole, and Whereas, the white supremacist forces are related to the origins of anti-labor “right to work” laws in order to destroy unions because they believed unions would lead to uniting and empowering the multi- national, multi-racial, working class to resist these attacks, and Whereas, if the US labor movement is to rebuild its strength during this period of crisis of racist organizing and attacks, it must take up the struggle against white supremacy/white nationalism, not as an abstract debate, but as part of its social, political, and organizing agenda, and Whereas, unions are considered a threat to many fascist groups, and other racist organizations because the unions are working class defense organizations for all workers in the community, and Whereas, we stand by the principles of the UBC, who’s constitution states, “we recognize that the interests of all labor are identical regardless of occupation, sex, national origin, religion, or color, for a wrong done to one is a wrong done to all. We oppose all unlawful discrimination and harassment against workers, whether based on race, gender, nationality, or any other basis.” Therefore be it resolved that the Pacific Northwest Regional Council of Carpenters stands ready to join with the broader labor and social justice community in mobilizing against the clear and present danger that the provocations of racist and fascist organizations pose to us all.
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The Pacific Northwest Regional Council of Carpenters, the union body that represents over 20,000 carpenters and other construction workers in six states from Alaska to Wyoming, adopted this resolution at its February 2017 delegates meeting. This follows the adoption of similar resolutions, first in Painters Local 10 of Portland, Oregon, and later by Stagehands, Carpenters, graduate teaching assistants and Wobblies in Oregon and Washington.

Labor militants in the UBC and elsewhere should use these resolutions to make preparations for union-based marshals and defense guards that will form the core of mass labor-centered mobilizations that can prevent fascist provocations and organizing in urban centers.

Mobilize Labor to stand against racist and fascist hate groups

Whereas, there has been a sharp increase in racist and anti-immigrant attacks across the country in recent days, and

Whereas, numerous hate groups have stated that they will stage menacing provocations in many areas, including the Pacific Northwest, and

Whereas, groups like the KKK and other racist organizations represent a deadly threat to African Americans, Latinos (and other people of color), immigrants, Muslims, Jews (and other marginalized religious groups), LGBTQ, among many others, and represent a threat directly to the members of this Union, and the labor movement as a whole, and

Whereas, the white supremacist forces are related to the origins of anti-labor “right to work” laws in order to destroy unions because they believed unions would lead to uniting and empowering the multi-national, multi-racial, working class to resist these attacks, and

Whereas, if the US labor movement is to rebuild its strength during this period of crisis of racist organizing and attacks, it must take up the struggle against white supremacy/white nationalism, not as an abstract debate, but as part of its social, political, and organizing agenda, and

Whereas, unions are considered a threat to many fascist groups, and other racist organizations because the unions are working class defense organizations for all workers in the community, and

Whereas, we stand by the principles of the UBC, who’s constitution states, “we recognize that the interests of all labor are identical regardless of occupation, sex, national origin, religion, or color, for a wrong done to one is a wrong done to all. We oppose all unlawful discrimination and harassment against workers, whether based on race, gender, nationality, or any other basis.”

Therefore be it resolved that the Pacific Northwest Regional Council of Carpenters stands ready to join with the broader labor and social justice community in mobilizing against the clear and present danger that the provocations of racist and fascist organizations pose to us all.

Sindicatos de Portland llaman a movilizarse contra el Ku Klux Klan y otras fuerzas racistas

Luego de la victoria del republicano racista, xenófobo y misógino Donald Trump sobre la demócrata guerrerista y representante de Wall Street en las elecciones presidenciales en Estados Unidos del 8 de noviembre, los fascistas encapuchados del Ku Klux Klan anunciaron que organizarían mítines para celebrar su “triunfo”. De conocer rumores que uno de esas provocaciones se llevaría a cabo en la cercanía de Portland, Oregon, el Local 10 del Sindicato de Pintores y Drywaleros (IUPAT) aprobó una moción llamando a una movilización obrera para parar en seco los linchadores del KKK y otras fuerzas racistas.

La resolución (que reproducimos a continuación) fue iniciada por militantes de CSWP (Trabajadores de Lucha Clasista de Portland). Los sindicatos locales de Carpinteros (local 1503), Tramoyistas (local 28), Estudiantes-profesores de posgrado de la Universidad de Oregon (AFT local 3544), así como el consejo regional de Carpinteros del noroeste, luego aprobaron resoluciones parecidas.

¡Movilización de los trabajadores para parar al KKK!

Considerando que en días recientes ha habido un agudo incremento en los ataques racistas y antiinmigrantes en todo el país, y

Considerando que el Ku Klux Klan ha anunciado que realizará amenazantes provocaciones en muchos sitios, y

Considerando que el KKK y otras organizaciones racistas representan una amenaza mortal en contra de los afroamericanos, los latinos y los inmigrantes, así como para los musulmanes, los LGBTT, los judíos, entre muchos otros, y directamente en contra de los miembros de este sindicato y del movimiento obrero en su conjunto, y

Considerando que las fuerzas supremacistas blancas están relacionadas con los orígenes de la legislación antisindical “por el derecho a trabajar” que se propone destruir los sindicatos para impedir que los sindicatos llevarían a la “mezcla racial” entre los trabajadores, y

Considerando que los sindicatos son tenidos como una amenaza por el KKK y otras organizaciones racistas debido a que son una organización de defensa de la clase obrera para todos los trabajadores en la comunidad.

Resolvemos que el Local 10 del Sindicato de Pintores y Gremios Conexos (International Union of Painters and Allied Trades) está listo para unirse a la comunidad para movilizarse en contra del claro y presente peligro de las provocaciones del KKK y otras organizaciones racistas representan para todos nosotros.

Resolución aprobada por los miembros del Local 10 en la reunión mensual de la membresía, realizada el 16 de noviembre de 2016 en Portland, Oregon. La versión original en inglés se encuentra aquí. ■

Sindicato de pintores de Portland dice: ¡Al diablo con los partidos patronales! ¡Construir un partido obrero de lucha clasista!

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el Bridge City Militant No. 3, verano/otoño de 2016.

En una decisión histórica, la asamblea del Local 10 del Sindicato de Pintores y Drywaleros (IUPAT, por sus siglas en inglés), aprobó con votación unánime rechazar a los partidos Demócrata y Republicano, lo mismo que a “cualquier partido de los patrones”, y a “instar al movimiento obrero a que rompa con el Partido Demócrata y construya un partido obrero de lucha clasista”. La resolución fue presentada por miembros del CSWP, y es el resultado de años de paciente trabajo político de educación y lucha. Miembros de base del sindicato hablaron apasionadamente acerca de la necesidad de organizar nuestro propio poder como trabajadores y de sólo confiar en él.

El impulso a favor de la resolución creció debido a que los miembros del sindicato enfrentan la misma realidad espantosa que la población en todo el país: como dice la resolución, “la elección presidencial de 2016 nos ofrece ‘elegir’ entre un payaso delirante y racista, por un lado, y un representante de carrera de Wall Street” (dejamos a los lectores que decidan quién es quién). La noticia de nuestra resolución recorre el país, pasando de miembro a miembro, de local a local. Los trabajadores están hartos de que “los patrones tengan dos partidos que representan a su clase, mientras que millones de trabajadores no tienen ninguno”. Dos días más tarde, como si lo hiciera para enfatizar lo que decimos, el candidato demócrata a la vicepresidencia, Tim Kaine, promotor de la política rompesindicatos denominada con el eufemismo “right-to-work” (derecho al trabajo), arribó a Portland para participar en una exclusiva reunión en un club campestre para recaudar fondos en la que cada boleto de entrada costaba 27 mil dólares, organizada por prominentes empresarios republicanos.

Así el Local 10 dio un paso firme y significativo hacia la independencia política de la clase obrera. ¿Qué sigue? Los militantes clasistas esperan promover el ejemplo del Local 10 para promover iniciativas, aquí y en el resto del país, por lo que aboga la resolución: construir un partido obrero de lucha clasista.

A lo largo de la historia de Estados Unidos, los sindicatos han estado políticamente encadenados a uno u otro de los partidos que representan al capital, limitándose así a la imposible tarea de presionar a los representantes políticos de los patrones y a buscar al que entre ellos represente al “mal menor”. Cuando los trabajadores comiencen a movilizarse para romper estas cadenas, como esperamos en el CSWP que augure la decisión de Local 10, se abrirá toda una serie de cuestiones políticas que nunca han sido ampliamente discutidas en el movimiento obrero norteamericano. ¿Cómo debería ser un partido obrero? ¿Qué debería hacer? ¿Qué significa “lucha clasista”?

No a los verdes ni a otros seguidores quemados de Sanders

Uno de los factores que han contribuido al apoyo a favor de nuestra resolución en el Local 10, y su creciente resonancia a escala nacional, es la desilusión que sienten muchos de los partidarios de la “revolución política” de Bernie Sanders. Millones en todo el país están empezando a entender que esta “revolución” era un engaño desde el principio. Muchos de los supuestos “radicales” y “socialistas” mostraron su verdadero pelaje al alentar el apoyo a favor del senador de Vermont, que es de hecho un político del Partido Demócrata. Nosotros no. Dijimos la verdad en el número 1 del Bridge City Militant, a saber, que “quienes apoyan a Sanders ciertamente son bobalicones del partido predilecto de Wall Street: ‘energizando’ a las ‘bases’ –los trabajadores, la gente pobre, las minorías raciales oprimidas y las mujeres – para que voten a favor del partido de sus opresores que supuestamente representa un ‘mal menor’. Es pura estafa”. No nos dejemos estafar de nuevo.

Ahora que ocurrió lo inevitable, muchos partidarios de Sanders están abandonando a los demócratas para votar a favor de la fórmula del Partido Verde compuesta por Jill Stein y Ajamu Baraka. Sin embargo, el Partido Verde es un partido capitalista tanto como lo son los partidos Demócrata y Republicano. Y la línea de clase es fundamental. Aunque algunos supuestos “radicales” llaman a “romper con el sistema bipartidista”, o promueven un vago “partido del 99%” (que incluiría a buena parte de los patrones y a sus matones a sueldo, los policías), lo que importa no es número de partidos que contiendan, sino cuál es la clase que representan. Que no acepten ningún sustituto: lo que necesitamos es un partido para los trabajadores.

La plataforma del Partido Verde es un revoltijo de ilusiones liberales, evidentemente preparado bajo la influencia de cristales sanadores y vapores homeopáticos. Fundamentalmente, lo que hace es consagrar el derecho a la propiedad privada capitalista. Una vez que se acepta como base el sistema capitalista, las diversas propuestas de reforma en la plataforma del Partido Verde, algunas de las cuales se podría apoyar en lo abstracto, no son más que pura palabrería hueca.

Pero la plataforma verde tampoco es un simple conjunto de buenas ideas equivocadas. Propone un futuro de guerras imperialistas para EE.UU. siempre y cuando estas guerras sean autorizadas por las Naciones Unidas. ¿La ONU? ¿Esa covacha de ladrones que actualmente provee una hoja de parra a la ocupación de Haití y que nació en la genocida guerra dirigida por EE.UU. en contra de Corea? El partido Verde está, desde luego, a favor de la “paz”. Dice que hay que reducir el presupuesto militar norteamericano a la mitad: eso representaría un presupuesto militar anual de 350 mil millones de dólares (¡!). Bajo estas condiciones, muchos generales asesinos del Pentágono encontrarían buen cobijo en el Partido Verde. Los trabajadores con conciencia de clase, en cambio, nos oponemos a “nuestro propio” gobierno en sus guerras, intentando movilizar el poder proletario aquí y más allá de las fronteras nacionales.

El hecho de que los patrones no necesiten de los servicios del Partido Verde no lo hace menos capitalista, ni lo convierte en un aliado de la clase obrera. Se trata de un refugio para demócratas sin techo. Pero la clase obrera, la vasta mayoría de la sociedad norteamericana y la clase cuyo trabajo produce toda la riqueza del mundo, no necesita un campamento político para los desamparados. Lo que necesitamos es nuestro propio instrumento político, uno que movilice y coordine el poder que tenemos como clase.

¿Qué debería hacer un partido obrero?

Un partido obrero de lucha clasista encabezaría la lucha en las líneas de piquete y en la calle: para paralizar las ciudades en protesta contra la epidemia de asesinatos policiacos racistas. Organizaría acciones como la ejemplificada por el Local 10 del ILWU en Oakland el Primero de Mayo de 2015 en contra de los racistas ataques de la policía.

Para hacer jirones las leyes antisindicales como la Taft-Hartley y promover la sindicalización en las industrias no organizadas, montando masivos piquetes de huelga que los esquiroles no se atrevan a cruzar. Para desmantelar los campos de concentración en los que están encerrados miles de nuestros compañeros y compañeras inmigrantes, detener las redadas del ICE y exigir plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes.

¿Cuántos movimientos contra la guerra ha habido? Es preciso liberar a nuestras hermanas y hermanos de clase en todo el mundo de la pesadilla de la guerra imperialista: hay que hacer huelga contra la guerra, boicot sindical a embarcar y desembarcar cargamentos bélicos. Esta lucha no puede parar y no podrá triunfar hasta que la clase obrera esté en el lugar que le corresponde, como dirigente de este país. Eso es a lo que nosotros del CSWP nos referimos con lucha clasista.

Claramente, nuestra perspectiva es hoy por hoy la de una pequeñísima minoría en el movimiento obrero. Sin duda, la mayor parte de los trabajadores sigue teniendo ilusiones en la “democracia” de los patrones y tiene la esperanza de reformarla para hacerla más justa para las personas que se encuentran en la base de la sociedad. Los actuales dirigentes de los sindicatos han hecho sus carreras sobre la base de la traición a los trabajadores y ofreciendo sus servicios para entregarnos como víctimas-votantes a los partidos patronales. La lucha por un verdadero partido obrero habrá de librarse en contra de los burócratas vendidos que dirigen hoy en día a los sindicatos.

En la actualidad, para muchos las palabras “política” y “partidos” se refieren al cínico juego electorero en busca de puestos, todo dentro de los márgenes de lo que resulta aceptable a la democracia del dólar de los patrones. La mayor parte de los países de Europa y de muchas otras partes del mundo, desde Brasil hasta la India, han tenido experiencias añejas con partidos “obreros”, “laboristas”, “socialistas” o “comunistas” que son importantes socios en la administración de los gobiernos patronales. En este país, ha habido una serie de intentos que no maduraron de construir “partidos laboristas” sobre la base de un programa diseñado para no hacer daño a los demócratas y burócratas sindicales. En Oregon y en algunos ostros estados existe el “Working Families Party” [Partido de las Familias Trabajadoras], que no es en lo absoluto un partido, sino un cínico fraude cometido en contra de la membresía sindical por parte de los jefazos. Su candidato a la presidencia es… Hillary Clinton. ¡Vaya broma!

Pero como señaló Karl Marx hace un siglo y medio, “toda lucha de clases es una lucha política”. En esta época de capitalismo decadente, toda lucha para defender los intereses más elementales de los trabajadores choca contra los límites de la propiedad privada. Lo que se necesita es un partido obrero que esté listo y dispuesto a llevar la lucha hasta su conclusión necesaria.

El hielo comienza a resquebrajarse. Mucha gente puede ver lo escrito en la pared. Nosotros del CSWP queremos llevar el mensaje a los trabajadores de todo el país de que necesitamos luchar por la independencia política. Y aunque los primeros pasos puedan ser parciales, no dejaremos de insistir en que es preciso formar el único tipo de partido que realmente puede luchar en defensa de los intereses de la clase obrera y los oprimidos hasta el final: un partido con un programa de lucha clasista que luche por un gobierno obrero. Esta lucha requiere un núcleo duro de militantes clasistas arraigados en las organizaciones obreras y entregados a la lucha por este programa. El CSWP busca construir ese núcleo. ¡Súmate a nosotros!

¡Ningún apoyo a los demócratas, republicanos ni a ningún partido patronal!

Resolución aprobada unánimemente por el Local 10 del IUPAT en su asamblea del 17 de agosto de 2016. Disponible aquí en inglés.

Considerando que los patrones tienen dos partidos que representan a su clase mientras los millones de trabajadores no tienen ninguno, y

Considerando que el presidente demócrata Barack Obama despachó a la Guardia Costera para proteger a los esquiroles en contra del Sindicato de Estibadores y Almacenistas (ILWU, por sus siglas en inglés) durante el lockout (paro patronal) de 2013-2014 de los trabajadores portuarios del Noroeste del Pacífico, y

Considerando que la gobernadora demócrata Kate Brown se opuso al –y socavó– movimiento por un salario mínimo de 15 dólares por hora en el estado de Oregon, y

Considerando que en 2014 los demócratas se unieron a los republicanos en el Congreso de la Unión para aprobar una desastrosa “reforma” del sistema de pensiones, lo que permitió a los patrones evadir sus obligaciones y estafar a nuestros jubilados, y

Considerando que los dos mandatos del demócrata Barack Obama han sido ocho años de guerras sin fin en el Medio Oriente, África del Norte y Asia, resultando en indecibles sufrimientos humanos, millones de refugiados y ataques contra nuestros derechos democráticos en este país, y

Considerando que la administración del Partido Demócrata ha deportado unos 5 millones de inmigrantes, lo que constituye un récord, y

Considerando que en todo el país, desde Oakland hasta Baltimore, la policía a órdenes de alcaldes demócratas asesina con regularidad a hombres y mujeres negras con impunidad, y

Considerando que la elección presidencial de 2016 nos ofrece “elegir” entre un payaso delirante y racista, por un lado, y un representante de carrera de Wall Street, y

Considerando que el candidato demócrata a la vicepresidencia, el gobernador del estado de Virginia Tim Kaine, apoya las leyes rompesindicatos del “derecho a trabajar” (que prohíbe contratos que estipulan la adhesión sindical de todo el personal representado), y

Considerando que los demócratas y republicanos son, y siempre han sido, partidos rompehuelgas y guerreristas de los patrones, y

Considerando que en tanto el movimiento sindical sigue apoyando uno u otro partido patronal estaríamos condenados a la segura perdición, en virtud de lo arriba expuesto

Resolvemos que el Local 10 de la IUPAT no apoya ni a los demócratas, ni a los republicanos ni a ningún partido o político de los patrones, y

Resolvemos que exhortamos al Sindicato Nacional a repudiar su respaldo a Hillary Clinton para la presidencia, y

Resolvemos que instamos al movimiento obrero a que rompa con el Partido Demócrata y construya un partido obrero de lucha clasista”. ■

NYC Health Care Workers say: Mobilize the power of labor to defend Muslims and immigrants

The following motion was adopted by AFSCME DC 37 Local 768 (NYC Health Care Employees) on February 6. This news can also be found on the website of Class Struggle Education Workers.

WHEREAS, the crisis of the undocumented in the United States has deep roots in a system of oppression and colonialism in which the U.S. played a major role; and

WHEREAS, some Local 768 members have been given instructions to decrease the population of undocumented immigrants in their facilities by 40%; and

WHEREAS, Local 768 members, like health care providers and other workers, have grave concerns over threats to this desperately needed safety net coverage; and

WHEREAS, Local 768 believes we have a basic ethical obligation to defend undocumented immigrants in need of health care from round-ups, jail and deportation by ICE; and

WHEREAS, any attempt to have Local 768 members identify patients for such discriminatory treatment would violate not only our professional obligations but NYC law and NYC Health + Hospitals’ stated policy; and

WHEREAS, this situation is made even more urgent by Trump’s attacks on “sanctuary cities” and NYC regulations limiting cooperation with federal immigration authorities; and

WHEREAS, we join with NYC-area building-service, education, Teamster, construction trades and other unionists in standing up for the rights of us all in opposition to attacks on our Muslim and immigrant sisters and brothers; and

WHEREAS, solidarity is a matter of life or death for labor, which is now under attack by anti-union “right to work” legislation and court cases (Friedrichs); therefore be it

RESOLVED, that Local 768 formally and publicly states the following:

1) We will continue to serve all those in need and oppose any attempt to use immigration status against them, or to collect such information.

2) We will not go along with demands to cut care to undocumented patients, which would violate our most basic ethical responsibilities.

3) We also reject any attempt to undermine the federally mandated right to treatment of all those seeking emergency care.

4) Local 768 will establish a committee to defend the rights of immigrant patients, families and staff.

5) We advocate that the unions of the NYC metropolitan area come together in a massive protest showing the power of labor to stand up against any and all anti-immigrant, anti-Muslim and other racist attacks in line with the labor motto, “AN INJURY TO ONE IS AN INJURY TO ALL.”