June 4: Portland Labor Mobilizes to Stop Fascist Provocation

The Internationalist website published a report on the June 4 Portland Labor Against the Fascists mobilization. Read the article here.

The June 4 rally of white-supremacist and outright fascist Trump supporters in Portland, OR was protected by triple lines of heavily armed police. However, it was surrounded by far greater numbers of furious protesters outraged by this brazen provocation barely a week after the double murder by a local Nazi. One of three protests, a mobilization called by Portland Labor Against the Fascists, brought out several hundred union members and supporters, including members of at least 14 area unions.  The labor mobilization stood its ground to the very end, with non-stop chants and speeches that reverberated throughout the area for over six hours until the last of the racist and fascist scum exited on buses protected by the police. This marks the first significant working-class action in the U.S. against white supremacists in decades. June 4 points to the potential for organizing workers defense guards that could send the fascist vermin scurrying back into their holes. It was an important first step in bringing out the power of the labor movement in defense of working people, immigrants, Muslims and all those targeted by the all-round reactionary offensive coming out of Washington. And it sharply posed the need for a workers party fighting to overthrow the capitalist system that breeds fascism, and to replace it with the liberating rule of the working class.

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Wyatt McMinn para vicepresidente, IUPAT Local 10

English version here

Wyatt at work
Wyatt trabajando

Quiero anunciar mi candidatura a la vicepresidencia del Local 10 de nuestro sindicato, el IUPAT (pintores y drywaleros). Actualmente, soy delegado al consejo regional de la unión (DC 5). Soy presidente del comité de activistas voluntarios (VAC) en el Local 10, y formo parte de la subcomisión de negociación del contrato. Esta última fue fundamental para liberar a los pintores del arbitraje obligatorio que estipulaba el contrato. He tenido el privilegio de cumplir dos mandatos en la junta directiva de nuestro Local. En ese tiempo formulé la propuesta para establecer el MASH Fund (fondo de asistencia para los miembros). Impulsé la traducción de los contratos colectivos al español. Además, he sido elegido tres veces como delegado al congreso estatal de la AFL-CIO. En el congreso de 2015, presenté y defendí la moción para movilizar el poder sindical contra el falsamente llamado “derecho al trabajo” (“right to work”). Representé con orgullo a nuestro sindicato en varios eventos y actividades sindicales, como nuestro contingente en el Primero de Mayo, desde hace muchos años.

Como sindicato y como movimiento obrero enfrentamos tiempos difíciles. Esto exige una estrategia para organizar a los no organizados, para unirnos a través de las divisiones gremiales contra los patrones, para oponernos a todo intento de dividirnos mediante el racismo y el sexismo, y para romper las cadenas que nos atan al partido Demócrata, como hizo nuestro Local cuando resolvimos no dar ningún apoyo a los demócratas ni republicanos, ni a ningún partido de los patrones. Como vicepresidente del Local 10, he apoyado esta estrategia, trabajando para organizar a los pintores no sindicalizados de Edwards Painting y apoyando la campaña de organización sindical en Burgerville.

El Primero de Mayo de este año nuestra consigna fue “defender a los inmigrantes, romper con los demócratas y republicanos, forjar un partido obrero de lucha clasista”. Nuestro Local se ha puesto en la primera fila al impulsar la política de usar el poder de la clase obrera para defender a los inmigrantes, movilizarse contra los fascistas y supremacistas blancos y oponerse a la legislación anti-laboral. No es secreto que nos encontramos bajo ataque – del parte de los patrones, el gobierno y otras fuerzas reaccionarias – y hay que resistir. Tenemos en nuestras manos el poder no solo para resistir estos ataques, sino para derrotarlos, en el camino a que la clase obrera llegue al poder.

En solidaridad,

Wyatt McMinn